El presidente de la Fiesta Nacional del Trigo repasó el proceso de transformación, el impacto económico en la región y confirmó que dará un paso al costado tras diez años de gestión en el club.
La Fiesta Nacional del Trigo atravesó años de cambios profundos. Así lo expresó su presidente, Gustavo Torregiani, al analizar el camino recorrido desde que asumió junto a la comisión directiva del club.
“La fiesta venía de un período difícil. Cuando entramos, decidimos conformar una comisión organizadora que fuera más allá de la presidencia del club. Había muchas cosas que mejorar y de a poco lo fuimos haciendo”, explicó.
Torregiani reconoció que, desde afuera, el desafío parecía enorme. “La gente te hace pensar que es muy difícil, pero cuando te metés, te enamorás. La fiesta es linda, pero exige muchísimo tiempo. Cuando se te mete en el cuerpo, es difícil dejarla”.
Profesionalización y planificación anticipada
El dirigente destacó que el crecimiento no fue casualidad, sino fruto de planificación y trabajo sostenido. Apenas finalizada la edición 69, el equipo decidió comenzar de inmediato con la organización del 70° aniversario.
“Terminamos y nos miramos diciendo: tenemos que arrancar ya. En marzo ya estábamos trabajando. Fue un año muy largo, pero lindo”.
Entre los hitos de esta edición, subrayó la consolidación de un esquema integral: lanzamiento de la siembra, lanzamiento de la cosecha y, por primera vez, la presentación oficial de todos los espectáculos el 31 de julio.
Además, la fiesta se promocionó en distintas ciudades como Miramar, Córdoba, Villa Carlos Paz, Jesús María y otras localidades de la región. “Son pequeñas cosas que hacen que la fiesta crezca”, sostuvo.
Vínculos estratégicos y recuperación de la juventud
Uno de los ejes centrales fue la articulación institucional. Actualmente, la Fiesta mantiene vínculos con el Estado provincial, la Universidad Nacional de Córdoba, el Ente Cultural del Sudeste Cordobés y distintos espacios académicos y productivos vinculados al sector triguero.
“Recuperamos la juventud en la fiesta y eso nos llena de orgullo. Era uno de los objetivos cuando decidimos profesionalizarla”, afirmó.
En ese proceso fue clave el aporte de la arquitecta Lucía Colombas, quien trabajó en la renovación estética y conceptual de la Expo. “Le dio un cambio importante, un toque nuevo”.
El resultado se refleja incluso en el acompañamiento privado. “Por primera vez desde que estoy, nos llaman los sponsors para agradecernos y decirnos que el año que viene nos van a seguir acompañando. Eso significa que hicimos las cosas bien”.
Inversión y respaldo privado
En el marco de los 70 años, el club invirtió más de 500 millones de pesos en infraestructura y organización. El financiamiento provino en un 25% del sector estatal y en un 75% del ámbito privado.
“Es importante haber creado un paquete de sponsors que nos acompañe año tras año y que crea en nosotros”, remarcó.
La organización requiere entre 250 y 300 personas, entre dirigentes, subcomisiones y voluntarios. “No es fácil, pero sin esa gente la fiesta no se puede hacer”.
Impacto económico en la región
Desde hace dos años, la comisión impulsa un estudio de impacto económico para medir el efecto real del evento en la ciudad y la zona.
“Uno no se imagina el impacto que tiene en la región y sobre todo en Leones. Este año nos superó totalmente: hoteles completos, restaurantes trabajando a pleno, estaciones de servicio con gran movimiento. Eso hay que tenerlo en cuenta para futuras ediciones”.
En paralelo, la fiesta consolidó su rol en el plano técnico-productivo, participando activamente en la Jornada Triguera y la Mesa Nacional del Trigo. “Cada año hay más participantes. También nos llevamos como premio ese crecimiento en la parte temática”.
Renovación y paso al costado
De cara al futuro, Torregiani fue claro: la fiesta debe seguir profesionalizándose e incorporar nuevas generaciones.
“Invito a los jóvenes a que se acerquen, que traigan ideas nuevas. Las épocas cambian rápido y es importante que haya una impronta más juvenil”.
En ese sentido, confirmó su decisión de dar un paso al costado en el club tras diez años de trabajo.
“Son diez años de mi vida dedicados al club. Creo que son suficientes. Estamos disponibles para hacer un camino juntos hasta la asamblea, pero es momento de que venga gente nueva y tome la posta”.
Con una fiesta fortalecida institucionalmente, con respaldo privado, impacto regional creciente y una estructura profesional consolidada, la actual conducción deja planteado el desafío de sostener y potenciar un evento que ya es marca registrada del sudeste cordobés y del país.

